Cuando llegan las lluvias de otoño, los pinares y dehesas de Ávila se llenan de setas. Es una de las mejores épocas para alojarse en la Casa Rural Arroyo Milano: días frescos, bosques dorados y una despensa silvestre a tiro de coche.

Qué se cría por aquí

La estrella de los pinares castellanos es el níscalo (Lactarius deliciosus), pero también aparecen boletus, seta de cardo, senderuelas y otras especies muy apreciadas. Las zonas de pino de la provincia —desde los pinares cercanos a Maello hasta municipios como Las Navas del Marqués o San Bartolomé de Pinares— son terreno clásico de níscalos.

Coge setas con cabeza (y con permiso)

Buena parte de los montes de Castilla y León son acotados micológicos regulados: para recolectar hay que sacar el permiso correspondiente, que se tramita fácilmente por internet a través del programa MICOCYL. Infórmate siempre de dónde está permitido antes de salir.

Reglas de oro del recolector

  • Solo lo que conozcas — Ante la duda, no la cojas: hay especies tóxicas muy parecidas a las comestibles.
  • Navaja y cesta de mimbre — Corta el pie con navaja y usa cesta para que las esporas se sigan repartiendo por el monte.
  • Sin arrasar — No remuevas el suelo ni recojas ejemplares muy pequeños o pasados. La recolección responsable asegura setas el año que viene.

El mejor final

De vuelta en la casa, con su cocina totalmente equipada, unos níscalos a la plancha con ajo o unos huevos revueltos con setas son el premio perfecto tras una mañana de monte.

Bosque, niebla y cesta al hombro: el otoño micológico de Ávila se vive mejor desde una casa rural.